MADRE: Reclamando por los Derechos Humanos de las Mujeres y sus Familias en todo el mundo

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Bombardeos en Londres, Miseria en África:
Alternativas progresistas para un mundo en crisis

MADRE condena enfáticamente los bombardeos contra civiles occuridos el 7 de Julio de 2005 en Londres. Los ataques contra civiles nunca son aceptables, no importa en que contexto. Son atrocidades y actos de cobardías que no avanzan absolutamente ninguna causa. MADRE, organización internacional de mujeres pro derechos humanos, rechaza todo acto de violencia perpetrado contra la población civil, sea cometido por grupos clandestinos o por soldados uniformados.

La mayoría de las reacciones oficiales al bombardeo de Londres han sido divididas entre aquellos que-como George Bush y Tony Blair-prometieron venganza y más derramamiento de sangre como respuesta, y aquellos que urgieron a los líderes de los países más ricos para que no dejaran que el bombardeo no interrumpiera su agenda concentrada en la pobreza en el continente africano de la cumbre del G8. Pero ninguno de estos métodos nos acerca a la paz ni a la seguridad verdadera. Hasta la fecha, la "guerra contra el terrorismo" de Bush ha sido una guerra de terror para los iraquíes, las personas detenidas por los Estados Unidos sus familias y sus comunidades. La violencia militar de los Estados Unidos y de Gran Bretaña solo ha profundizado la misma crisis que produce ataques como el de Londres. En cuanto al intento del G8 de "hacer que la pobreza sea parte del pasado," una mirada a la política verdadera del G8 revela un programa económico que ha profundizado la pobreza, la desigualdad, la inestabilidad política y la marginación social en países pobres en todo el mundo. Estas mismas condiciones son las que aumentan el apoyo al terrorismo por el hecho de que ponen a la gente en una situación desesperante, indigente y con mayor probabilidad de apoyar movimientos extremos que prometen satisfacer sus necesidades básicas y restaurar su dignidad.

Siendo los países que en realidad controlan la economía global (y siendo cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas), los países del G8 podrían realmente dirigirse hacia algunas de las causas de la política extremista: no promocionando su propia "seguridad nacional" sino que avanzando la seguridad humana a través de una política social y económica que garantice los derechos humanos. Quisieramos compatir con Uds. el nuevo artículo de MADRE "Lo que propone el G8, lo que las Mujeres demandan" para conocer más sobre el impacto de la política del G8 y sobre las alternativas propuestas por MADRE y por nuestras organizaciones hermanas del movimiento global de mujeres.


Lo que propone el G8, lo que las Mujeres demandan

Mientras que los mandatarios de los países más ricos del mundo se reunieron en Escocia para la cumbre anual del G8, un grupo de mujeres Maasai en una comunidad rural de Kenia se reunieron con el personal de MADRE, organización internacional de mujeres pro derechos humanos, para aprender sobre derechos humanos. Para estas mujeres, la capacidad de encontrar agua potable, alimentar a sus hijas e hijos y mandar a sus hijas a la escuela se encuentra influenciada profundamente por las decisiones del G8. Aun así, han sido completamente excluídas de las reuniones del G8, las cuales están enfocadas en la pobreza en África.

Gracias a siglos de explotación por parte de los países del G8, el África Subsahariana es la zona más pobre del mundo. Los gobiernos africanos están obligados a depender de la ayuda y los préstamos que conceden los países del G8, principalmente a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), instituciones controladas por el G8. Esta dependencia mantiene a los países africanos prisioneros de las reglas del mercado global, escritas y aplicadas por el G8 a través de la Organización Mundial del Comercio (OMC). A su vez, estas reglas del mercado aseguran enormes beneficios para las empresas con sede en los países del G8 y bloquean el desarrollo económico de África, perpetuando así la deuda, la dependencia y la pobreza en este continente.

Este círculo vicioso tiene una cara humana: la de las mujeres africanas quienes son las principales responsables de producir alimentos, conseguir agua y proporcionar cuidados a la desnutrida e ignorada mayoría del continente, incluyendo a los seis millones de personas que mueren cada año a causa de enfermedades prevenibles y de fácil tratamiento relacionadas con la pobreza. Las mujeres africanas (como las de la organización hermana de MADRE en Kenia) entienden cada vez más la relación entre su propia pobreza y la riqueza generada para los países del G8 como resultado de sus políticas de comercio, ayuda y deuda. Para todas y todos nosotros, el entender los impactos reales del G8 es de suma importancia para poder trabajar por las políticas aternativas que satesfacen las nececidades y aseguran los futuros de las mujeres y las familias en todo el mundo.

Comercio: El doble patrón del G8

El G8 ha presionado para que se finalicen las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), las cuales pretenden "abrir" aún más los mercados de los países pobres. Para lograr esto, se prohibirá que los países pobres protejan sus industrias con subvenciones o tarifas, mientras que los países del G8 (los cuales siempre han utilizado barreras comerciales) mantendrán la opción de proteger sus propias industrias. Estas medidas protectivas, que suman 100 mil millones de dólares al año, han permitido que la industria agrícola de los países del G8 venda a bajo precio, arruinando la subsistencia de millones de pequeños agricultores en África-la mayoría de los cuales son mujeres.

MADRE exige reglas alternativas de comercio que apoyen la independencia económica y el desarrollo de África. Bajo los auspicios de un acuerdo de comercio justo, los extensos recursos naturales de África se utilizarían para beneficiar a las personas que viven en ese continente. Los servicios y recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas -incluyendo el agua potable, la electricidad, los alimentos, la educación y los servicios de salud- serían públicos y alcanzables. Los inversores extranjeros mantendrían como mínimo las mismas condiciones ambientales y laborales de sus propios países, y una buena parte de los trabajos y de las ganancias serían reinvertidos para satisfacer las necesidades básicas de la población local. Se protegería a los productores locales de la competencia injusta con los productores extranjeros. Las políticas cumplirían con los estándares internacionales de derechos humanos, incluyendo los instrumentos sobre los derechos de las mujeres, de los pueblos indígenas y de los pequeños agricultores.

Ayuda: Los pobres necesitan justicia, no caridad

En las reuniones preparatorias de la cumbre del G8, el Primer Ministro británico, Tony Blair, presionó a Bush para que duplicara (a 50 mil millones de dólares al año) la ayuda estadounidense a África. El aumento de $25 mil millones no sería mucho comparado con el recorte de impuestos de $140 mil millones que el gobierno de Bush concedió al sector más rico de la población estadounidense. Sin embargo, el presidente Bush se negó a implementar dicho aumento. Al contrario, Bush ofreció un plan que según él duplicaría la ayuda que los Estados Unidos da a África, pero que realmente consistía en dinero previamente asignado y dinero que no sería distribuido una vez que termine el mandato de Bush. 1

La población de los Estados Unidos está convencida de que su gobierno destina el 25% de su Producto Nacional Bruto (PNB) en ayuda para el desarrollo.2 La cifra real es menos de un cuarto del 1% (concretamente, el 0,16%). De esta cantidad, menos del 1% va a los países más pobres.3 La mayoría del dinero se asigna a los países estratégicos, como Israel, que recibe la misma cantidad de ayuda (aproximadamente $3 mil millones anualmente) que el África Subsahariana en su totalidad.4 Además, el G8 impone condiciones a la ayuda, imponiendo políticas como privatizaciones, liberación de comercio y el pago de la deuda. El resultado de estas políticas es que que los países pobres pagan a los países ricos cerca de 200 mil millones de dólares al año-aproximadamente cuatro veces la cantidad que reciben como ayuda.5

MADRE considera que el dinero destinado a luchar contra la pobreza, las enfermedades y la degradación del medio ambiente no debe considerarse "ayuda", sino una inversión pública internacional necesaria y urgente.6 En particular, la protección de los derechos económicos y reproductivos de las mujeres facilita la mejora de la atención sanitaria y la nutrición infantil, además de la seguridad en la obtención de alimentos, menores índices de infección por VIH, mayores ingresos, y por supuesto, mejor calidad de vida para las propias mujeres.

Cancelación de la Deuda por parte del G8: ¿Buenas intenciones o buena publicidad?

Después de una década de movilización de los defensores de la justicia económica, el G8 se ha enfrentado a las peticiones de cancelar completamente la deuda. Pero a cambio, el G8 exije a los países pobres que "estimulen el desarrollo del sector privado" y "eliminen los impedimentos a la inversión privada." Estas condiciones, que crean enormes beneficios a las empresas de los países del G8 e incrementan la pobreza y la desigualdad en los países que las implementan, seguramente proporcionan al G8 más dinero del que perdonan. Además, el acuerdo cubre alrededor de $1,5 mil millones al año (un 6%) de los $25 mil millones que necesita África.7 El Fondo Monetario Internacional anunció con entusiasmo que utilizará sus reservas de oro para financiar la cancelación de la deuda (una demanda de muchos años por parte del movimiento mundial por la justicia económica), pero ignoró mencionar que ese oro había sido robado a África.8

El G8 ha utilizado la deuda de los países pobres para exigir una reducción en el gasto público en servicios de agua potable, servicios de salud y de educación, provocando que las familias pobres no tengan acceso a los servicios básicos. La carga laboral de las mujeres se ha incrementado de forma dramática, pués se espera que las mujeres provean los servicios necesarios que el gobierno ha dejado de proveer. Las propias necesidades de las mujeres son las primeras en ser sacrificadas: los índices de escolarización, el consumo de alimentos y la esperanza de vida de las mujeres en los países pobres han disminuido drásticamente desde que se han puesto en marcha estas políticas9

MADRE exige la cancelaci#243;n inmediata y sin condiciones del 100% de la deuda de los países pobres. El G8 debe de reconocer formalmente su culpabilidad por la crisis de la deuda, la cual fue causada por préstamos enormes a regímenes ilegítimos, miles de millones de d#243;lares destinados a proyectos de desarrollo malgestionados y décadas de reformas neoliberales destructivas. Los gobiernos del Sur Global deben de destinar los fondos derivados de la cancelaci#243;n de la deuda a programas que satisfagan las necesidades básicas de la poblaci#243;n. MADRE tambien exige que los procesos nacionales, incluyendo y tomando en cuenta las organizaciones de mujeres y de derechos humanos, determinen las prioridades específicas a las que se dedicarán los fondos disponibles como resultado de la cancelaci#243;n de la deuda.


Endnotes

  1. Emad Mekay, "US Groups Prod Bush Over Poverty and Africa", Inter Press Service News Agency, 7 de Julio de 2005.
  2. "Crumbs for Africa," The New York Times, 8 de Junio de 2005, late edition, A18.
  3. Torcuil Crichton, "When It Comes to Africa, Bush has More on His Mind than Aid," The Sunday Herald, 12 de Junio de 2005, http://www.sundayherald.com/50283.
  4. "Monterrey: US Will 'Seek Advice On Spending Aid'," 21 de Marzo de 2002, The World Bank Group, http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/NEWS/0,date:03-21- 2002~menuPK: 34461~pagePK: 34392~piPK: 34427~theSitePK: 4607,00.html#Story2.
  5. "Development Funds Moving from Poor Countries to Rich Ones, Annan Says" UN News Centre, 30 de Octubre de 2003, http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=8722&Cr=financing&Cr1=development
  6. .
  7. Salih Booker and William Minter, "Aid-Lets Get Real," The Nation, 8 de Julio de 2002, http://www.thenation.com/doc. mhtml?i=20020708&s=booker .
  8. Jeffrey D. Sachs, "Four Easy Pieces," The New York Times, 25 de Junio de 2005, A15.
  9. John Pilger, "The G8 Summit: A Fraud and a Circus," New Statesman, 22 de Junio de 2005, http://pilger.carlton.com/ print/133469.
  10. Pam Sparr, Mortgaging Women's Lives: Feminist Critiques of Structural Adjustment, (London and Atlantic Highlands, N.J.: Zed Books, 1994).
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