Las Mujeres Indígenas y el Desarrollo Sostenible
Los Pueblos Indígenas han luchado por siglos en contra del genocidio, desplazamiento, colonización e integración forzada para preservar sus culturas e identidades autóctonas. Sin embargo, las permanentes agresiones han dejado a las comunidades indígenas entre las más pobres y más marginadas del mundo, aisladas de la política del estado y como ciudadanos de segunda clase por sus propios gobiernos. Hoy en día, los Pueblos Indígenas, quienes ocupan algunos de los últimos territorios vírgenes del mundo, se encuentran a la vanguardia de la lucha contra la globalización patrocinada por las corporaciones y la privatización de los recursos naturales.
La organización de las Naciones Unidas estima que existen más de 300 millones de indígenas viviendo en 70 países diferentes, pero este número como muchas otras cifras con respecto a los Pueblos Indígenas es imprecisa. La falta de datos sobre los Pueblos Indígenas representa una cuestión urgente a resolver ya que es utilizada como un pretexto por parte de los gobiernos para no asumir su responsabilidad de garantizar derechos a los Pueblos Indígenas. Los datos estadísticos disponibles muestran una situación de pobreza e inequidad. Los Pueblos Indígenas de América Latina tienen una esperanza de vida de 10 a 20 años menos que el resto de la población. En Centroamérica, los Pueblos Indígenas tienen menos acceso a los servicios de educación y salud y son más propensos a morir de enfermedades prevenibles, sufren de un índice más alto de mortalidad tanto infantil como materna y experimentan niveles más altos de pobreza que la población que no es indígena.
La riqueza de los recursos naturales y cultura de los Pueblos Indígenas contrasta con su falta de riqueza material. Las Mujeres Indígenas juegan un rol clave en la preservación de los recursos naturales y conocimientos tradicionales que son el cimiento de la riqueza y la cultura indígena. Tradicionalmente la mujer es la responsable de conservar y mantener los recursos naturales así como de preservar y transmitir la sabiduría indígena. Las Mujeres Indígenas son las principales productoras de alimentos en sus comunidades y custodian la biodiversidad de muchos de los ecosistemas del mundo. Ellas practican medicina, farmacología, botánica, nutrición, agricultura y son quienes conocen las técnicas agrícolas que sostienen la biodiversidad alrededor del mundo. Además de ser las promotoras de conocimientos sobre el medio ambiente, técnicas, conocimientos científicos, culturales y espirituales, las Mujeres Indígenas son quienes transmiten esa sabiduría y conocimiento a las nuevas generaciones. Por esta razón, las Mujeres Indígenas tienen la capacidad de combatir la pobreza en sus comunidades y crear estrategias de desarrollo sostenible dentro y fuera de este ámbito.
El respeto por los derechos colectivos como la soberanía y autodeterminación son esenciales para proteger los derechos humanos de los Pueblos Indígenas. Las violaciones de la soberanía de los Pueblos Indígenas hacen que estas comunidades sean vulnerables a abusos ligados a la globalización corporativa. En la mayoría de lugares las empresas no están obligadas a compensar o consultar con las comunidades indígenas la tala de árboles, búsqueda de petróleo en sus tierras, apertura de minas en sus montañas, o el desplazamiento de los Pueblos Indígenas de sus hogares. Mientras tanto, la gran riqueza de recursos naturales de los Pueblos Indígenas los hacen blanco favorito de las corporaciones que buscan lucrar. La herencia cultural Indígena incluyendo su amplio conocimiento de la flora y fauna es también vulnerable a la explotación. Históricamente este conocimiento ha sido desarrollado, compartido y utilizado colectivamente. Sin embargo las normas de comercio reconocidas por la Organización Mundial de Comercio según el Consejo de los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (el "Consejo de los ADPIC") no reconocen la propiedad intelectual grupal. Por lo tanto, el conocimiento de los Pueblos Indígenas está siendo usurpado por individuos y corporaciones que se apropian de este conocimiento en busca de derechos de patentes.
Recientemente, los Pueblos Indígenas han hecho un avance significativo utilizando una plataforma internacional para articular y exigir sus derechos individuales y colectivos. Activistas Indígenas han establecido redes a nivel mundial que difunden su mensaje y reclamos en los niveles más altos de entidades internacionales, forzando así a los gobiernos nacionales y a organismos internacionales a reconocer sus derechos humanos.
Las Mujeres Indígenas han estado al frente del movimiento indígena y han puesto énfasis en la importancia de la igualdad de género y el incremento en la participación política de las Mujeres Indígenas como aspectos esenciales de los derechos humanos de los Pueblos Indígenas. Históricamente el colonialismo y el neoliberalismo han reforzado la idea de diferencias y disparidad entre hombres y mujeres indígenas desestimando así las creencias y prácticas indígenas de igualdad de género. Para obtener respeto por sus derechos humanos las Mujeres Indígenas deben defender los derechos de sus pueblos como un todo y sus derechos como mujeres como parte de la comunidad indígena.
Actualmente, activistas Indígenas trabajan en el ámbito internacional para fortalecer la participación organizada de Mujeres Indígenas en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas (CSW por sus siglas en inglés); impulsando la participación de la sociedad civil en el Congreso del Milenio a realizarse en septiembre, para promover un enfoque basado en los derechos y alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio obteniendo la adopción de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas.
Por medio de su participación en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, las Mujeres Indígenas esperan incrementar su capacidad de influencia para hacer que sus gobiernos se responsabilicen garantizando los derechos humanos de sus pueblos de acuerdo a los convenios de derechos humanos. También desean infundir las discusiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas con las prioridades de la Mujer Indígena y sus puntos de vista sobre temas clave incluyendo desarrollo sostenible, violencia contra la mujer, seguridad y conflictos armados, y los objetivos del Desarrollo del Milenio. Con su participación en el Congreso del Milenio las Mujeres Indígenas esperan impulsar el potencial de la Declaración del Milenio adoptando estrategias que están firmemente enraizadas en la perspectiva de los derechos humanos. Finalmente, presionando la adaptación de la Declaración de los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, las Mujeres Indígenas esperan con su labor establecer un marco estructural para las leyes de derechos humanos de los Indígenas, incluyendo el reconocimiento de los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas. Muchos opinan que es esencial autorizar a los Pueblos Indígenas a defender sus derechos sociales, económicos y culturales.
MADRE apoya estos objetivos promoviendo la participación de las Mujeres Indígenas y las y los jóvenes en el ámbito internacional de los derechos humanos y apoyando el trabajo comunitario en defensa de los derechos humanos que realizan las Mujeres Indígenas en Colombia, Guatemala, Kenia, México, Nicaragua y Perú.

